Este punto lo trataremos de manera breve pues no es necesario profundizar en conceptos ni definiciones.
Como hemos visto en habilidades sociales, las empresas necesitan personas comprometidas, con una gran empatía, flexibles (cambios de turnos, por ejemplo), que asuman responsabilidades (recordemos la autoestima que juega un papel importante) y otros puntos que hemos visto al detalle. Pero aún nos queda un último punto; capacidad de trabajar en equipo.
Las personas tenemos tendencia a trabajar de forma individualizada, sentimos que trabajamos mejor, más tranquilos y que nuestro trabajo será más adecuado dando lugar a un resultado del trabajo de manera exitosa. A pesar de estas ideas iniciales, ideas muy comunes, las empresas necesitan capacidad de trabajar en equipo pues se ha demostrado que dichas aptitudes hacen que el trabajo sea más fructífero, mejor realizado y al mismo tiempo da lugar a una relación laboral entre trabajadores más unificada.
La creación de un equipo exige coordinación, comunicación entre sus miembros, complementariedad, lealtad hacia el equipo, etc., aptitudes muy valoradas por las empresas y en las cuales si veis globalizan lo tratado en los puntos anteriores.
Al mismo tiempo debemos de ser conscientes que la creación del equipo dará lugar a trabajar con personas diferentes, con criterios distintos y personalidades diversas. Esto no es negativo, justamente todo lo contrario pues esa diversidad de factores enriquecen el trabajo y nos ofrecen visiones que de otro modo no teníamos presente.
Por lo tanto, debemos de valorar de manera positiva el trabajar con otras personas de las cuales nos dará lugar a aprender de ellos y enriquecernos con nuevos conocimientos.


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